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Muscaria Lab

Migraña y hongos: mi experiencia real con Melena de León

Desde muy pequeña aprendí a convivir con la migraña. El dolor se convirtió en la normalidad, disfrazado de “eso es hereditario”.  Comprar semanalmente blísteres de ibuprofeno 800 mg era un hábito, siempre debía tener suministro en mis cada uno de mis bolsos, en la oficina y por supuesto en casa. No podía dejar que se acabaran. 

En el trabajo cuando sentía que iba a empezar el episodio de migraña sacaba mi blíster y me tomaba dos pastillas (1600 mg). ¿Te vas a tomar todo eso? Me preguntaban mis compañeros y yo les respondía tranquilamente: sí. siempre lo hago y es normal. 

La migraña no es “un simple dolor de cabeza”. Es el cuerpo pidiendo auxilio a gritos: visión borrosa, aura, palpitaciones en la sien como si fuera un taladro, vómito, fotosensibilidad, y ese dolor como si la cabeza se estuviera partiendo en pedazos. Aparecía en cualquier momento, los peores eran en la madrugada cuando me despertaba el dolor entre las 2:00 y 5:00 a.m. En ese estado de somnolencia e inconsciencia llegué a tomar más de la dosis recomendada. Me volví experta en evitar detonantes y en predecirla, pero mi normalidad era depender de un blíster de ibuprofeno, solo así me sentía segura. 

Conozco y amo al mundo fúngico y su potencial en la salud. Cuando creció el interés por los hongos adaptógenos en Colombia, Mary y yo fuimos al laboratorio a mejorar lo disponible: diseñamos fórmulas de hongos adaptógenos con postbióticos. La Melena de León con postbióticos se volvió mi ritual matutino.

A veces nos cuesta notar los cambios, ya sea en el organismo o en el estado de ánimo. Cuando dejé de actuar en automático noté dos cosas: llevaba varias semanas sin pasar por la farmacia y mis suministros de ibuprofeno estaban casi intactos. ¿Cuándo fue la última vez que tuve dolor de cabeza? No lo recordaba, ahí decidí que estaba lista para dar mi testimonio.

La Melena de León contiene erinacinas y hericenonas (diterpenos) estudiados por su capacidad de modular mediadores proinflamatorios como óxido nítrico (NO), TNF-α e IL-6, ayudando a reducir la neuroinflamación y la sensibilización migrañosa. Parte del dolor en la migraña se asocia a picos de óxido nítrico; estas moléculas han mostrado disminuirlo, lo que apoya una respuesta más calmada del sistema nervioso. Sumamos postbióticos porque el eje intestino-cerebro es clave en la regulación de dolor, inflamación y estado de ánimo. Los postbióticos aportan metabolitos bioactivos que respaldan la barrera intestinal, la inmunomodulación y la señalización neurometabólica, creando una sinergia con la Melena de León que se traduce en claridad, foco y bienestar digestivo.

La Melena de León con postbióticos mejoró mi calidad de vida al disminuir drásticamente las migrañas – Sí, de vez en cuando se siguen apareciendo por ahí cuando estoy cerca de mi período menstrual. Si tú también has normalizado vivir con migraña, quiero decirte algo: no tenemos que acostumbrarnos al dolor. No es normal vivir con dolor; la verdadera normalidad es la salud y el bienestar. or eso creamos esta fórmula de Melena de León con postbióticos: para acompañar tu proceso y devolverte la confianza en el día a día. Date la oportunidad de sentirte diferente: más ligero, con menos miedo a ese latido en la sien y más dueño de tu rutina. 

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